Cincuenta días de descanso... Si usted fura como la mayoría de los hombres demasiado desgastados por el hombre, estas palabras posiblemente tengan más melodía que las canciones de la mejor cantante de sus país. ¿Quien puede darse el lujo de descansar demasiado? Incluso cuando disponga de tres o cuatro semanas de vacaciones pagas al año, tomar cinco días consecutivas sin hacer nada resulta, sin duda algo casi imposible. Pero ¿qué pasaría si pudiera?
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Un cambio de giro en mi carrera recientemente me dio la posibilidad de vivir ese sueño y escapar del trabajo durante siete semanas. Como aquellos hombres ya "jubilados", estoy orgulloso de decir que toda mi casa esta bien arreglada, el piso de mi garaje barrido y el césped de mi jardín cortado a la altura ideal. (Los vecinos del barrio me detestan).
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Pero más allá del arreglo externo de mi casa, hay un terreno interior, mental que también sido preparado. De manera extraordinaria, yo diría. Esta experiencia "cercana a la jubilación" encendió muchas luces dentro de mi en varias formas que no siempre ocurren durante una semana - o incluso dos- de descanso que uno toma regularmente. Esto es lo que encontré - y lo que usted esperaría encontrar- cuando termine de trabajar.
Empecé a soñar otra vez. En los días de rutina, me acostaría luego de una ardua jornada, y despertaría seis u ocho horas mas tarde sintiéndome un poco aletargado. Ocasionalmente soñaría con Lina, la secretaria, o que era arrastrado por un ras de mar, pero la mayoría de mi tiempo en cama de mi tiempo en la cama se pasaba en blanco.
Después, de unos días de descanso, empece a tener esos sueños increíbles. Era como si los directores de cine Spielberg, Hitchcock y Coppola estuvieran dirigiendo mi subconsciente. ¡Qué sorprendente era que toda la actividad estuviera algo adormecida! Me despertaba sintiéndome fresco y vivo, una especia de estallido de este "¡Hola, estoy listo!" que brota de los atletas que han culminado su preparación para las competencias más exigentes. El Doctor Robert Van de Castle, autor de La Mente Soñadora, afirma que nadie deja de soñar en algún momento de su vida, y que el promedio es de 100 minutos de sueño por cada noche. "Ese mundo fantástico se recrea inmediatamente después de despertar mientras todavía se esta en la cama", señala el experto quien agrega que cuanto mayor sea el tiempo que uno pasa en la cama, mas amplios son los periodos de disfrute de un sueño.
Si no hay un limite en la mañana para levantarse, uno duerme más, sueña más y se levanta mucho más descansado. Perdí el sentido del tiempo. Solía maravillarme cuando mi hija. de 5 años, me preguntaban qué día era hoy; o me interrogaban sobre la necesidad de usar un reloj. Pero durante mi descanso, la mañana del lunes perdió esa sensación funesta que la rodea y el viernes en la tarde ya no tenia toda esa ansiedad improductiva.
No había motivo para ver la hora, menos para tener listo un despertador ni mirar calendario. Y ¿sabe qué? Me dio la impresión de que el tiempo, por fin, empezaba a marchar más lento. Era como ser otra vez un niño que disfruta del verano... Luego de años de sentir que mi vida se estaba desapareciendo, las luces del freno se encendieron y la vida empezó a tomar su forma de nuevo. Caminaba esos dos kilómetros hasta el mercado. Entraba a la peluquería sin tener que planearlo. Estuve a punto de comprarme una hamaca. Y aprendí a manejar - ¡por fin! - a la velocidad limite.
Retorno mi memoria. Psicólogos de la Universidad de Harvard demostraron recientemente que la mera expectativa de perdidas de memoria con los años parece alentar es destino. Aun cuando hay todavía mucho por saber sobre el poder del pensamiento positivo, estoy convencido de que el hombre de hoy se esta volviendo cada vez más olvidadizo debido a la "saturación de información". Digamos que hay un importante evento - el día de su boda, por poner un ejemplo crucial- , que usted desea recordar. pero cuanto más pasajeros abordan el pequeño autobús, el interior se congestiona más y más, hasta que el conductor- que es usted- ya no tiene espacio para maniobrar, casi no puede ver y se le hace difícil hasta de respirar.
El recuerdo de ese día solo se presenta con una vaguedad de colores y voces difíciles de identificar cuando quiere traerlos a la mente. En nuestros días, nos vemos bombardeados con más información que lo que puede recibir el director de la CIA (a través de diarios, revistas, televisión, venta por correo, radios, etc). Pero cuando ese bombardeo se disipa, incluso por poco tiempo, se quedara sorprendido de ver los resultados. Recordara entonces la fecha, ese gran evento que fue su boda, la ropa que se puso y lo bien que lo disfrutó.
Me volví más agudo. Cuando trabajaba nunca, escribía nada; todo lo escaneaba. No escuchaba nada, lo oía. Y no leía, lo hojeaba. El resultado fue una existencia superficial, hecha de prisa:la saturación de información llego sin duda a abrumarme. Lo que descubrir durante mi tiempo de descanso es que uno tiene que masticar más los alimentos si quiere una buena digestión. Descubrí que también es mejor - y más saludable para la mente- saber bien unas pocas cosas que muchas cosas, pero de una manera superficial.
Aumente de estatura. No es una broma. Dos personas diferentes dijeron que lucía como si hubiera crecido. Las preocupaciones y responsabilidades de mi anterior trabajo deben haber estado reduciéndome de talla. ¿No ha pensado usted en medirse ahora mismo?
Mi cabello se hizo mas abundante y desaparecieron las canas. Perdón. Este fue uno de mis sueños.
Deje de gritar a mis niños. No es que hubiera algo malvado dentro de mi, es que nunca antes había sido presionado hasta el borde de la tolerancia en ningún aspecto de mi vida. Aprendí que tengo más paciencia con los niños de la que creía. Ese fue un gran alivio: supe que, después de todo, no era un ogro.
Dedique toda mi energía a mi vida. Imagen que su vida es su trabajo, su carrera y que está trabajando exclusivamente hacia el éxito. Que 50, 60 horas a la semana se destinen a consolidar esa meta, a cuadrar el balance de los libros y a perfeccionar el producto... ¡Qué hermosa vida de negocios! Cuando ya no tiene que dedicar tiempo y energía a las metas de otros, es impresionante saber lo que puede lograr. Pinté toda la casa. Andaba en bicicleta por lo menos 30 km al día. Analizaba y reestructuraba mis inversiones. Limpié mi cajón de camisetas. Y, si señor, me fui a un parque de diversiones con la misma alegría de los niños.
Note que mi esposa existía. Uno cuelga una pintura en la pared -una verdadera obra de arte, por supuesto. y los primeros meses nos pasamos admirándola cada día. Pero cuando pasan los años, se vuelve apenas otra parte mas de la sala. No se pierda su belleza sino que resulta menos apreciada. Volví a descubrir que mi esposa desde hace 10 años tiene ojos castaño y una preciosa cabellera del mismo color, y un hoyuelo en la mejilla izquierda. Cuando está ilusionada, suele tocarse el labio superior con la punta de la lengua. Y luce más esplendorosa cuando se viste de rojo.
Empece a tener una increíble vida sexual. Los dos grandes obstáculos en la vida sexual de la mayoría de los hombres que trabajan son: (1) no disponer de mucho tiempo; y (2) la fatiga. Desde que yo disponía de todo el tiempo del mundo y nunca estuve realmente agotado, mi libido retorno de Marte.
Adquirí perspectiva. Es gracioso, pero cuando más cerca se llega a algo, es menor la capacidad de verlo totalmente. En mi lucha -perdón, mi vida-previa. trabaje como director de una revista de ciclismo. Durante ocho años, el trabajo de y el deporte me consumieron. Luego renuncie y descubrí que el ciclismo era apenas un deporte. En esa perspectiva, la contabilidad es solamente un juego con numero, la banca es muy parecida al Monopolio, e incluso, hasta la compleja planificación urbana es una versión en la vida de un juego computarizado. Después que todo ese barullo de mi carrera había pasado, descubrí que muy pocos empleos conllevan consecuencias de vida o muerte, excepto el propio. Y, por supuesto, yo no seré recordado por toda la eternidad. ¿No es el trabajo algo que se hace por ocho horas al día sólo para poder comprar mas juguetes?
Descubrí el valor de no hacer nada. ¡Al basurero con todos esos artículos y expertos que le dicen a uno como hacer mas productivo el poco tiempo libre que le queda a uno! o digo que es productivo algunas veces ser improductivo... Vaya a la playa y mire el mar hasta agotarse. Échese sobre el césped y mire al cielo hasta que solo pueda ver círculos fantasmales. Quédese en la cama hasta que su esposa se preocupe y venga a tocarle el pulso para saber que esta vivo. No se sienta ocasionalmente culpable de no hacer nada. No hacer nada es calmarse. Rejuvenecerse. Es poner la menta en terreno neutral. ¿Alguna pregunta...?
Ahora es justo indicar que no todos los efectos laterales de este periodo de libertad fueron positivos y graciosos. Aunque ha sido una experiencia que altero mi vida, hubo algunas arrugas preocupantes que salieron a la vista. Por ejemplo:
Perdí un poco la noción del valor de si mismo. Mientras es una fantasía de todo hombre jubilarse temprano en la vida y vivir holgadamente el resto de sus días, probé el sabor de lo que puede derribar - e incluso derrotar- a algunos hombres de edad. La luz de mensajes en mi teléfono dejo de alumbrar. El circulo de mis amistades se redujo. Y mi antiguo trabajo continuo conmigo. Uno no tiene que ser psicólogo social para saber que un hombre se convierte en su propia carrera. Esta se vuelve su identidad, su bolsillo, su razón de ser. Parado en la estación del autobús sin ella, aun cuando fuera temporalmente, me quede con un sentimiento que no tiene definición. Me imagine dudoso, pensativo, cada vez que alguien me preguntaba que hacia para ganarme la vida. ¿Porqué sera tan difícil y doloroso decir la palabra nada cuando estamos en esas circunstancias?
Me sentí un poco culpable. Era como si hubiera encontrado una caja de chocolates y no podía compartirlos con alguien más. La gente tendría que ver comértelos, uno tras otro. Y eso me incomodaba.
Empecé a mirar el momento en que volvería al trabajo. Mas o menos en la sexta semana, luego que los niños habían retornado a la escuela y yo había pintado incluso los tubos de ventilación del baño, sentí nostalgia, esa resistencia mental sutil, esa sensación de urgencia de que tal vez era el momento de regresar. Tuvo algo que ver con el aburrimiento, estoy seguro, y un poco con el ego y la reprobación profesional de mi mismo. Pero una gran parte se derivaba del estar satisfecho de que había completado un trabajo y estaba listo a emprender el siguiente. Me había desprendido de el estrés, acercado otra vez a mi familia, leído algunos buenos libros, adquirido un buen estado físico y convertido la casa en un lugar atractivo y a tono con el barrio. Me había demostrado que podía controlar mi vida y sentirme feliz y contento.
Pero, lo mas importante: había descubierto que aun yo estaba aquí. Esa persona agradable de la cual se había enamorado de mi esposa, ese padre cariñoso que solía jugar los días de semana con mis hijos, ese periodista positivo y enérgico que dio en cada articulo lo mejor de si, ese individuo que solio ser, volvió a tomar vida una vez mas. El haber descubierto que no había cambiado significativamente y que todavía estaba vivo, hizo la gran diferencia de como me sentía de mi mismo... Aunque no dudo que el esplendor de esos días quedara otra vez atrás y que con el tiempo me olvidare de sus lecciones, se ahora que todas las cosas que son inevitables. Es cuestión de como se manejan.
¡Oh, algo mas!
Me quede sin dinero. Y es en este punto donde realmente supe que tenia que volver ganarme el pan nuestro de cada día.
Fuente: Hombre Saludable.
Empece a tener una increíble vida sexual. Los dos grandes obstáculos en la vida sexual de la mayoría de los hombres que trabajan son: (1) no disponer de mucho tiempo; y (2) la fatiga. Desde que yo disponía de todo el tiempo del mundo y nunca estuve realmente agotado, mi libido retorno de Marte.
Adquirí perspectiva. Es gracioso, pero cuando más cerca se llega a algo, es menor la capacidad de verlo totalmente. En mi lucha -perdón, mi vida-previa. trabaje como director de una revista de ciclismo. Durante ocho años, el trabajo de y el deporte me consumieron. Luego renuncie y descubrí que el ciclismo era apenas un deporte. En esa perspectiva, la contabilidad es solamente un juego con numero, la banca es muy parecida al Monopolio, e incluso, hasta la compleja planificación urbana es una versión en la vida de un juego computarizado. Después que todo ese barullo de mi carrera había pasado, descubrí que muy pocos empleos conllevan consecuencias de vida o muerte, excepto el propio. Y, por supuesto, yo no seré recordado por toda la eternidad. ¿No es el trabajo algo que se hace por ocho horas al día sólo para poder comprar mas juguetes?
Descubrí el valor de no hacer nada. ¡Al basurero con todos esos artículos y expertos que le dicen a uno como hacer mas productivo el poco tiempo libre que le queda a uno! o digo que es productivo algunas veces ser improductivo... Vaya a la playa y mire el mar hasta agotarse. Échese sobre el césped y mire al cielo hasta que solo pueda ver círculos fantasmales. Quédese en la cama hasta que su esposa se preocupe y venga a tocarle el pulso para saber que esta vivo. No se sienta ocasionalmente culpable de no hacer nada. No hacer nada es calmarse. Rejuvenecerse. Es poner la menta en terreno neutral. ¿Alguna pregunta...?
Ahora es justo indicar que no todos los efectos laterales de este periodo de libertad fueron positivos y graciosos. Aunque ha sido una experiencia que altero mi vida, hubo algunas arrugas preocupantes que salieron a la vista. Por ejemplo:
Perdí un poco la noción del valor de si mismo. Mientras es una fantasía de todo hombre jubilarse temprano en la vida y vivir holgadamente el resto de sus días, probé el sabor de lo que puede derribar - e incluso derrotar- a algunos hombres de edad. La luz de mensajes en mi teléfono dejo de alumbrar. El circulo de mis amistades se redujo. Y mi antiguo trabajo continuo conmigo. Uno no tiene que ser psicólogo social para saber que un hombre se convierte en su propia carrera. Esta se vuelve su identidad, su bolsillo, su razón de ser. Parado en la estación del autobús sin ella, aun cuando fuera temporalmente, me quede con un sentimiento que no tiene definición. Me imagine dudoso, pensativo, cada vez que alguien me preguntaba que hacia para ganarme la vida. ¿Porqué sera tan difícil y doloroso decir la palabra nada cuando estamos en esas circunstancias?
Me sentí un poco culpable. Era como si hubiera encontrado una caja de chocolates y no podía compartirlos con alguien más. La gente tendría que ver comértelos, uno tras otro. Y eso me incomodaba.
Empecé a mirar el momento en que volvería al trabajo. Mas o menos en la sexta semana, luego que los niños habían retornado a la escuela y yo había pintado incluso los tubos de ventilación del baño, sentí nostalgia, esa resistencia mental sutil, esa sensación de urgencia de que tal vez era el momento de regresar. Tuvo algo que ver con el aburrimiento, estoy seguro, y un poco con el ego y la reprobación profesional de mi mismo. Pero una gran parte se derivaba del estar satisfecho de que había completado un trabajo y estaba listo a emprender el siguiente. Me había desprendido de el estrés, acercado otra vez a mi familia, leído algunos buenos libros, adquirido un buen estado físico y convertido la casa en un lugar atractivo y a tono con el barrio. Me había demostrado que podía controlar mi vida y sentirme feliz y contento.
Pero, lo mas importante: había descubierto que aun yo estaba aquí. Esa persona agradable de la cual se había enamorado de mi esposa, ese padre cariñoso que solía jugar los días de semana con mis hijos, ese periodista positivo y enérgico que dio en cada articulo lo mejor de si, ese individuo que solio ser, volvió a tomar vida una vez mas. El haber descubierto que no había cambiado significativamente y que todavía estaba vivo, hizo la gran diferencia de como me sentía de mi mismo... Aunque no dudo que el esplendor de esos días quedara otra vez atrás y que con el tiempo me olvidare de sus lecciones, se ahora que todas las cosas que son inevitables. Es cuestión de como se manejan.
¡Oh, algo mas!
Me quede sin dinero. Y es en este punto donde realmente supe que tenia que volver ganarme el pan nuestro de cada día.
Fuente: Hombre Saludable.

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